🍷 Temperatura de fermentación
Los vinos blancos fermentan a temperaturas frescas y los tintos más cálidos, lo que cambia su sabor.
La temperatura de fermentación es el grado de calor al que la levadura convierte el azúcar del mosto en alcohol. El sabor del vino depende de ella. Los vinos blancos suelen fermentar en frío, a unos 12–18 grados Celsius. Los tintos fermentan a mayor temperatura, alrededor de 25–30 grados.
El frío conserva los aromas frescos de fruta y flores, por eso se elige para los blancos y rosados frescos. El calor ayuda a extraer el color y el tanino de los hollejos, que necesitan los tintos. Pero una temperatura demasiado alta es perjudicial: la levadura puede morir y los aromas se pierden. Una temperatura demasiado baja frena la fermentación, y esta puede detenerse.
La propia fermentación desprende calor, así que debe controlarse. Para ello se usan depósitos de acero inoxidable con camisa de refrigeración, por la que circula agua fría o refrigerante. La temperatura también se gestiona en barricas de roble, pero es más sencillo en acero. La fermentación alcohólica es la base de la elaboración del vino, y su temperatura es una de las principales palancas que usa el enólogo.
Cómo se relaciona con el tema «Vino»
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Relaciones
- Siguiente paso
- 🍷 Depósito de acero inoxidable
- Forma parte de
- 🍷 Fermentación alcohólica
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura fermentan los vinos blancos?
Normalmente en frío, a unos 12–18 grados Celsius.
¿Por qué fermentan más calientes los tintos?
El calor ayuda a extraer el color y el tanino de los hollejos.
¿Qué ocurre si la temperatura es demasiado alta?
La levadura puede morir y se pierden los aromas.
